
Carlos Zambrano se repuso de su anterior pésima salida, y pudo controlar los bates de Milwaukee, logrando su sexta victoria del año
El venezolano Carlos Zambrano controló su mal genio, además de sus lanzamientos, y los Cachorros de Chicago vencieron el miércoles por 6-2 a los Cerveceros de Milwaukee.
Zambrano (6-5) venía de una salida para el olvido en su último juego, en el que Atlanta le conectó 13 hits, la mayor cantidad recibida en su carrera en las Grandes Ligas, y acabó involucrándose en una riña en la caseta con su receptor Michael Barrett. Las hostilidades se trasladaron al vestuario, con Barrett sufriendo un corte en el labio.
Barrett recibió el día libre tras ver acción la noche previa, reemplazado por el suplente Koyie Hill.
Zambrano maniató a los Cerveceros hasta que Prince Fielder conectó un jonrón en el sexto inning, un batazo que produjo dos carreras.
El jonrón número 21 de la temporada de Fielder lo dejó igualado con Alex Rodríguez en ese renglón en las mayores.
Cuando fue a batear por primera vez, Zambrano escuchó una mezcla de abucheos y vítores en el segundo episodio, en el que los Cachorros anotaron tres veces. Ligó sencillo y posteriormente impulsó una carrera con otro sencillo.
El derecho ponchó a nueve bateadores en seis entradas y dos tercios. Permitió cinco hits y concedió tres pasaportes.
Zambrano salió del partido en medio de abucheos y vítores tras tolerar un bombito para sencillo de Corey Hart. Alan Tramell, el coach asistente que ha reemplazado al suspendido manager Lou Piniella, conversó con Zambrano durante unos momentos antes que el lanzador se despidiera del montículo.
El venezolano se quitó el gorro y señaló al cielo al irse.
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