
Tom Glavine consiguió su victoria 300 y se integró al grupo más prestigiado de lanzadores con una actuación formidable que incluyó cambios de velocidad y engaños a los bateadores como lo la hecho para convertirse en uno de los mejores en las Grandes Ligas.
Glavine salió del partido con una ventaja de cinco carreras después de trabajar seis entradas y un tercio, y sus colegas lanzadores de los Mets de Nueva York terminaron el trabajo con una victoria de 8-3 sobre los Cachorros de Chicago la noche del domingo.
Su esposa, Christine Glavine, se enjugó lágrimas cuando Billy Wagner retiró a Mike Fontenat con un rodado y se adjudicó el último out. Glavine, quien observaba desde la caseta, salió e intercambió abrazos y palmadas con sus compañeros. Fue también abrazado por sus hijos y esposa, además de que recibió felicitaciones de otros parientes al tiempo que saludaba a los espectadores.
"Por ahora terminó", exclamó después de abrazar a su hijo menor.
Las Mayores.com
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